
Algunos días
me sorprendo observando
detenidamente
mis propias manos.
Siento su textura,
me acaricio la cara,
examino mis uñas,
mis dedos.
Algunas tardes nubladas
me sorprendo observando,
no como quien mira,
sino como quien observa.
Es en esos días
que,
maldiciendo,
más te extraño.
gEo
No hay comentarios:
Publicar un comentario